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Esta es una de las tantas historias de vida que tiene Machagai,
esas historias, de esos personajes, que hacen al folklore de un
pueblo.
Carlitos Lustrín, un hombre de 89 años, de mirada
sencilla y humilde, cargado de sabiduría, esa que solo
se logra con el correr de los tiempos, un rostro sufrido por los
avatares de la vida; a paso lento con su vetunera en la mano derecha,
un bolso viejo sobre el hombro , y un palo de escoba que le sirve
como bastón. Todas las mañanas recorre Machagai,
conoce cada rincón del pueblo, sus debilidades, sus secretos
y encantos.
Pero...¿quién es Carlitos Lustrín?
Su nombre verdadero es Carlos Gómez, nació en Resistencia
en 1917; hijo de Basilio Gómez y Victoria González;
además de Carlitos el matrimonio tuvo dos hijos mas, Lázaro
y Juan (este ultimo falleció).
Sus padres vinieron de Resistencia en el año 1926 en plena
campaña algodonera; primeramente se establecieron en el
campo, luego se trasladaron al pueblo viejo (Machagai).
Basilio trabajaba en el ferrocarril como changarín, pero
cuando comenzaba la cosecha algodonera se trasladaba con su familia
al campo. Cabe recordar que en aquellos tiempos que las únicas
fuentes de trabajos que había por esta zona, eran los obrajes
y los campos que cultivaban algodón, los hacheros como
los cosecheros, eran explotados; pero eso es otra historia.
Luego fueron surgiendo las desmotadoras.
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El
pueblo viejo contaba en aquella época (1928) con una estación
de tren, un destacamento policial, cementerio, una delegación
de registro civil, varias casas comerciales como ser Roca Sola,
Eugenio Lovey Arturo Ramseier, Jacobo Vaks ( con su bar “La Perla”),
García y Rey. Las fachadas de las viviendas eran de finales
del siglo XIX y principios del siglo XX, con una arquitectura
italianizante, entre ellos podemos citar a los estilos españoles,
yugoslavos, y alemanes.
La mayoría
de la población se encontraban en las distintas colonias,
pero continuamente venían al pueblo en busca de provisiones.
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| Su
Primera Estación: La vieja estación, data de un
estilo Ingles adaptado para el uso en el país, el estilo
creado para las Indias estaba compuesto por una estructura de
techo reticulada a dos aguas en hierro, sujeto por columnas de
hierro y terminación en mampostería, aberturas de
hierro maziso, iluminación en aceite, se la adaptó
al país manteniendo la estructura principal, la secundaria
pasa a ser de madera, conjuntamente con las aberturas y las columnas
de hierro pasa a ser de mampostería conjuntamente con el
cerramiento. |
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Machagai
en el idioma Toba significa “lugar bajo”, cada ves que llovía
se inundaba, por ese motivo se fue levantando el nuevo pueblo.
El trazado fue realizado por el ingeniero José Chapira
(1926-1927), el plano es similar al trazado de la ciudad de La
Plata (provincia de Bs. Aires); Se sabe que donde encontraron
mayor altura trazaron la plaza que era una chacra cuyo propietario
era Juan Yurovich y Eliza Hug.
En este contexto nace y va tomando importancia nuestro personaje.
Desde niño cosechaba junto a su padre, tenia unos 11 años
cuando comenzó a lustrar zapatos en el pueblo viejo, al
tiempo la gente comenzó a decirle Carlitos Lustrin, no
solo por su oficio, sino también por el color de su piel,
cobraba 20centavos la betunada; el Kg. De azúcar valía
40 centavos, con $2 se comía, con $5 traía un cesto
de mercadería, con su oficio de betunero le alcanzaba para
mantenerse.
De oficio
betunero, el oficio de toda su vida, nunca fue a la escuela,
no sabe leer ni escribir, la vida misma le enseño el
valor del dinero, como así también a sumar y a
contar.
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Nos comenta Carlitos que la gente no era normalizada (no sabían
leer ni escribir); pero el hace su firma que es necesario para
cobrar en el banco. También recuerda que la escuela se
hizo en el año 1916, en el pueblo viejo, ahora en el mismo
edificio funciona la escuela 511 (la foto de la derecha). |
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En el año 30 se traslado la estación donde se encuentra
actualmente (foto de la derecha), calle Carlos Vechietti y 12
de octubre, la escuela179 creada ese mismo año, estaba
en frente de la verdulería de Martín Hnos.; nos
comento Carlitos que ahí iba a estudiar su hermano el finadito,
que era músico, trabajaba como mozo y luego se dedico a
la música. |
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En
1925 comenzo la fabrica, la desmotadora cooperativa, la primera
desmotadora que hubo en Machagai, fue en frente del hotel colombo,
se fundo en1911.
Roca Sola, Eugenio Lovey y Arturo Ramseier, son nombres que recuerda
Carlitos, que se cambiaron al pueblo nuevo, conjuntamente con García
y Rey. |
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El
primer bar, ya en el pueblo nuevo, fue de Jorge Popoviche, al lado
se encontraba la comisión de fomento, y la iglesia al lado
de José Solís donde paraban antes los colectivos.
El bar de
Popoviche era donde la gente se juntaba a jugar (juegos de azar),los
días sábados y domingos, Carlitos nos comento como
anécdota que al medio día, dicho bar repartía
viandas, como así también aprovechaba para llevar
cartas de romances prohibidos de la época, era un mensajero.
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| Y
así fue transcurriendo la vida de Carlitos, en cada fonda
(bar), en cada casa, en cada institución publica, estaba
Carlitos Lustrin prestando su servicio; su lugar predilecto era
la plaza, recuerda que en sus primeros tiempos se hallaba cercada
para que no ingresen los animales, como así también
añora las grandes fiestas cívicas que se realizaban.
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Machagai
fue creciendo y Carlitos envejeciendo, hace 4 años que
es pensionado, cobra una mínima pensión que apenas
le alcanza para comer, sigue soltero, nunca tubo hijos, vive con
su sobrina, en el barrio AIPO, lejos del pueblo viejo que lo vio
crecer . “Vamos a decir que por lo que se vive acá, que
felizmente nuestro jefe, nuestro gobierno a puesto buena condición
para vivir nosotros”.
El tren ya
no pasa por Machagai, el bar de Popoviche cerro sus puertas, el
algodón, símbolo de progreso y parte del escudo
de Machagai, poco a poco va desapareciendo, ya nadie mas lustra
sus zapatos, y a pesar de todo, Carlitos observa, Carlitos anda,
Carlitos recorre las calles de Machagai, siempre con su vetunera
y un bolso viejo, seguramente cargado de ilusión y esperanzas;
atrás queda el recuerdo de esas épocas de mensajes
prohibidos, las grandes fiestas cívicas, la escuela; la
estación. .
A cada paso que da va recordando las palabras de su padre: “mira
hijo, vas a sufrir he...”
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